El 23 de octubre de 1995, The Smashing Pumpkins lanzaba Mellon Collie And The Infinite Sadness, su tercer disco de estudio. Un disco doble que en su momento era una propuesta atrevida, pocos son los artistas que en un corto recorrido liberan piezas dobles o tan conceptuales que terminan no siendo del agrado del público, se vuelven incomprendidas, anacrónicas o, en otros casos, un éxito y un referente.
Esta, no es una entrada musical, no voy a lanzar datos curiosos del disco ni vamos a analizar cada canción ni nada de eso. El Mellon Collie And The Infinite Sadness (a partir de ahora abreviado MCIS), es un disco que me ha acompañado desde que lo descubrí en la secundaria. A mis 42 años, donde he escuchado muchísimas cosas y sigo descubriendo cosas que me gustan musicalmente hablando, MCIS destaca porque para mi sigue igual de vigente que hace 30 años.
Cuando MCIS salió, yo apenas tenía 11 años, y estaba en el borde de hacer el salto musical de escuchar a Cri-cri, el sound track de la sirenita y las canciones de la serie Dinosaurios; para lanzarme al abismo y escuchar a Metallica, Blur, The Cranberries. Yo no sabía que estaba llegando a ese borde, pero cuando lo hice, fue pasar directo de escuchar lo que fuera, a pasar horas en las tiendas de discos de la época, viendo lanzamientos y descubriendo música.
Fue mi hermano mayor, Dave, quien me sacó de la burbuja de música infantil y me colocó frente a sonidos nuevos. Fue así como conocí a Billy Corgan y sus Pumpkins. El disco, conectaba perfectamente con mi adolescente de secundaria, tenia canciones ruidosas, guitarras sólidas, suficientes para molestar a los vecinos subiendo el volumen, pero también tenía canciones que apelaban a emociones diferentes, y muy importante, todo estaba contenido en un disco doble. Que además cada uno tenia un nombre y un color. Dawn to dusk, ere el azulito y Twiligh to Starlight el rosita. El disco además invitaba a ver el booklet, leer las letras. Fue un disco que me sentaba a traducir las letras, de un lado con que había aprendido de inglés en la escuela y por el otro mi Webster Dictionary.
En su momento había canciones que no me llegaban, incluso algunas las pasaba de largo, no tenia las experiencias necesarias para que me resonarán en la cabeza. Años después, esas canciones que pasaba de largo regresarían con un peso anonadante.
Así pasó con Farewell And Goodnight, esa canción siendo la última del segundo disco, servía como señal de pararme a cambiarlo o a ponerlo a tocar desde el principio. Pasó a convertirse por un tiempo en un eslabón que unía a dos personas que se querían mucho y se estaban separando. Una especie de lenguaje secreto para gritarlo a todos sin que nadie se diera cuenta.
Muzzle siempre ha servido como un recordatorio sobre ese terminar de las cosas, la constante derrota y aun así, el permanecer, porque se sabe donde está uno parado. Canta Billy “Time heals but i’m forever broken by and by the way“1 y no puedo estar más de acuerdo con él incluso en este mismo instante.
We only come out at night, la he encontrado siempre como una manera de reconocerse como una persona fuera del resto, no en una posición de superioridad o ser único y diferente y especial, sino como sentirse fuera de lugar por no sentirse parte del resto, desencajar, ser atípico, el raro. Incluso me parece que era la canción preferida de una persona muy querida. (Ciela, si estas leyendo esto, ¿sí era tu favorita del MCIS?).
Ahora que me pongo a pensar en todas las personas que de alguna manera están involucradas en mi relación con el disco, no sé qué tan cómo sea para ellas que las nombre aquí. Sé que algunas no saben de la existencia de mi blog, sé que otras no saben que todavía existe (porque lo inicié hace como 20 años creo), sé que otras más no pueden leerlo, y otro tanto más les da igual lo que ponga. Pero MCIS es un disco que tiene relación con muchas mas personas que cualquier otro de la música que me gusta.
El disco tiene canciones que me llevan de inmediato a momentos específicos con esas personas, recuerdos muy marcados como escuchar Bodies a todo volumen con los ojos llenos de lágrimas y ese ardor en el pecho. Ir en el auto por la noche con 1979 en la bocina de vocho de Mou, casi haciendo un rebuscado cliché con el video.
Justo ahora viene a mi cabeza Thirty-Three y esa línea que dice “So I pull my collar up and face the cold, on my own“2 como mirando todos esos recuerdos y a todas esas personas en un lugar que ya no se puede acceder pero que quizá el MCIS me traiga unas nuevas igual de intensas y si no, el mismo MCIS me dejará volver a ellas para revivirlas todas en los 121 minutos que van desde el inicio del Dawn to Dusk al final del Twilight to Starlight.


