No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.
Pedro Salinas
Desperté y no estabas en la cama, seguro te fuiste más temprano por algo de tu trabajo porque la mesa y la alacena seguían igual y el bote de leche no reportó ninguna pérdida. Es el segundo día que te vas sin desayunar, no deberías, sabes que puede hacerte daño y por eso compré de esas galletas de fibra que tanto te gustan y ni siquiera las has tocado.
Lindo detalle tender tu lado de la cama, pero creo que fue demasiado, yo tiendo la cama todos los días, no tenías que hacer eso, además vi que secaste el baño, no era necesario, yo me bañé después y lo sequé.
En la tarde vine temprano, preparé pasta y compré vino para comer juntos, algo debió haberte retrasado porque no llegaste para comer, había guardado todo en el refrigerador pero no llegaste a cenar, así que se lo dí a la vecina, ya ves que le encanta como cocino y, por cierto, te manda saludos, dice que tiene rato que no te ve.
Dejo esta tonta nota en la mesa de noche para tu lectura, me es imposible decirte todo esto frente a frente, son ya no sé cuantos días desde que te fuiste y dudo que te vuelva a ver por aquí, así que mejor te lo dejo por escrito. No te preocupes, este papel yo lo tiraré por la mañana.
PD. Te quiero.

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