Ponle play y comienza a leer cuando comience a escucharse la canción.
—Es un lindo lugar…
—Sabía que te gustaría— le respondía él mientras la abrazaba juntándose a ella mientras permanecían sentados en el pequeño muelle de madera al pie de la cabaña.
—La luna se ve hermosa reflejada en el lago azul
—Sí, y esas nubes parecen haberse acomodado para dar paso a tan bello paisaje
—¿Alguna vez veniste aquí con alguien más?
—No, en este lugar sólo podía pensar en ti
—¿Por qué nunca buscaste a alguien más? ¿por qué no seguiste con tu vida?
—Porque me hacías falta siempre de algún modo, pero hoy estás aquí, y no me falta nada.
—Y todo este tiempo ¿por qué no trataste de hacer de nuevo tu vida con alguna otra persona?
—Porque nadie pudo nunca llenar tu lugar
—…
—Pero ahora estás aquí conmigo, nuevamente
Ella calló y lo besó levemente en la frente — tu también me has hecho falta, tampoco ha sido lo mismo sin ti
—Recuerdo la primera vez que nos vimos, tu traías este mismo vestido
—¿Cómo puedes recordar esos detalles?
—Es porque te veías hermosa, en ese momento juré que nada me impediría estar contigo
—Una obstinada promesa
—Pero una que siempre busco cumplir— el la miró fijamente un instante— te ves tan hermosa como te veías la primera vez que te vi…
—Te he extrañado, por eso volví
—yo también te he extrañado, por eso siempre vengo aquí a esperarte cada noche.
—¿Sabías que regresaría?
—No, pero es la promesa que siempre busco cumplir
—Sabes que lo nuestro es imposible
—No, siempre hay una manera, una opción
—no, no quiero que lo hagas, acéptalo, lo nuestro terminó, debes seguir tu camino, sin mi.
—es imposible, he tratado pero todo en vano, es a ti a quien amo y eres tu con quien deseo permanecer siempre
—Hasta que la muerte nos separe
—no, siempre se puede un poco más
—te amaba
—yo todavía te amo…
Se miraron fijamente y se acercaron poco a poco cerrando los ojos, se besaron.
Los labios de ella nunca le habían sabido tan dulces, tan suaves…
Ella pudo sentir que tocaba la tierra con la planta de los pies, a cada beso que él le propagaba por el cuello.
La luna los iluminaba intensamente y una luz blanca comenzó a emanar de sus cuerpos desnudos, brillando cada vez más, alumbrando todo el lago, todo el bosque, segando por completo a todo posible espectador.
Sus cuerpos comenzaron a elevarse lentamente, como si el muelle los hubiera dejado zarpar, lentamente comenzaron a subir, brillaban, y el brillo se iba dirigiendo poco a poco hacia la luna, se iban perdiendo en el horizonte nocturno de aquella noche que no los volvió a ver.
A la mañana siguiente la policía encontró el cuerpo de él, inerte a orillas del muelle, con una fotografía en una mano y en la otra un vestido que más tarde identificarían como el vestido de su difunta esposa, el mismo que vestía el día que la conoció, el día en que les tomaron dicha fotografía y el día en que murió quemada en la explosión del bar tres años atrás.
Al menos ahora, ya podrán estar juntos para siempre —dijo el oficial mientras anotaba carbonización como causa de la muerte y miraba consternado hacia el horizonte despejado.


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