– “¿Dónde estamos?
– “En la luna”
– “….mmmh, ¿que hacemos aquí?”
– “No se, es tu historia”
– “¿Qué hay en esta caja?”
– “¿Caja?; hace un par de segundos no estaba. Es difícil darle una coherencia a tu historia si los elementos van saliendo mientras vamos caminando. Hace uno momentos estaba frente a mi viejo televisor viendo la película de “Juana la Alacrana” y ahora estoy caminando contigo, en la luna, en medio de la nada y sin equipo de oxigeno”
– “Y la caja?”
– “Dale con la caja, pues abrámosla a ver que tiene. A ver una fotografía; una llamada telefónica; un denario; una pluma de ganso; y el gato que se comió al ganso”
– “¿Y todo eso?”
– “Ni idea, alguien lo habrá dejado, a parte me cagan los gatos y no pienso escribir nada de gatos”
– “¿Y Nubia?”
– “Para lo que me importa pinche Nubia, cada quien hacía con ella lo que quería. A parte nunca me ha gustado compartir, no pienso volver a hablar de ella”.
– “Ven entremos por una cerveza”
– “¿En la luna?”
-“No; no es la luna, es una cantina que se llama la “luna”, y no es tan mala después de todo, y ahí trabaja una mujer que tiene unas chichis aguadas pero sabrosas”
– “¿Te has dado que siempre tienes que hablar de tetas, escotes dijes escondiéndose en las tetas?; ¿estas obsesionado con los pechos femeninos?; ¿eso es lo primero que siempre les vez?; ¿no te da pena?”
– “No lo había pensado así, pero creo que si, estoy obsesionado con los pechos femeninos; y no, no me da pena. . . ¡Lupe, Lupe, por favor tráenos dos carta blancas!. . . a pinche vieja, esta un poco gorda, pero bien sabrosa. . .y la cabrona viene y me embarra las chichis en la cara, como si con eso le fuera a dejar mas propina. . . a parte, como bien decía Enrique Jardiel: Los senos de la mujer son la única persistencia del hombre; los coge al nacer y ya no los suelta hasta morir de viejo”.
– “Siempre le dejas un chingo de propina”
– “¿Sabes que este será uno de tus peores posts?”
– “Primero, ¿Por qué piensas que escribiré de esto?; y segundo, ¡me vale madre!, yo solo vine a ver el par de tetas de esta cabrona”
– “Pues cógetela”
– “¿A una pinche mesera?”.
Voz ambiental: -“Les recordamos que el museo cerrara en 15 minutos”
– “¿Y la mesera?”
– “De que chingados hablas, en un pinche museo no hay meseras, mejor córrele, vamos a ver la pintura de la luna”
– “Me voy, no vine a la playa a visitar un museo que huele a meados como este”.
Voz ambiental: -“Favor de no acercarse a la orilla del rascacielos”
– “¡Puta madre!; que chingados hago ahora en un rascacielos”
– “¡Mira Mami!; ¡Mira Mami!, desde aquí se ve mas grande la luna”.
– “Ja, ja, ja con el niño y su mami; Ven marinero; tómame de la mano y corramos”.
– “¿No oíste que no te acercaras a la orilla?”
– “Ja, ja, ja, ¿de que hablas marinero? Si estamos en medio de un valle, ni montañas hay aquí.”
– “¿y la luna?.”
– “¿A las tres de la tarde de agosto quieres ver la luna?.”
– “¿No la traes escondida debajo de tu escote?.”
– “Ja, ja, ja, ¡Hay marinero!, quita tu mano de ahí.”
– “¿De la luna?.”
– “¡No!, ¡de mi escote!; a parte no me agarres las chichis que me provocas y luego me tienes que cumplir.”
– “Pero no nos conocemos, te he dejado propinas, pero ¿de eso a coger?.”
– “¡A chinga!; me agarras las tetas, ¿y te encabronas por que sugiero que cojamos?; ¡eres un freak!.”
– “¿Y la caja?”
– “Freak”
– “Al menos enciende la luz, eso hacen las meseras ¿no?”
– “¿Ahora de que hablas marinero?”
– “¡Ni idea!, pero con el foco fundido y de noche, ¡no puedo ver tus senos!”
– “¿Ahora resulta que el nene siempre si quiere coger?. . .¡aja como no!”.
– “¡Pero la luz no encendió!”
– “Freak”


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