Rendición

Te miro,
sin cruzar palabra te digo toda mi verdad en dos parpadeos.

Te toco,
cálido el cambio de entidad de dos cuerpos a uno.

Te beso,
de nuevo te digo toda mi verdad entre dos roces de labios despistados.

Te deseo,
el vacío de no poseerte se llena y se vacía en un ciclo continuo.

Te desvisto.
la boca sirve no sólo para decir mentiras.

Te penetro,
costosa lascivia que me desfalca hasta los huesos.

Te poseo,
me digo mil veces que eres mía.

Te poseo,
me digo mil y un veces que eres mía.

Te poseo,
me digo mil y un veces “¿eres mía?

Te abandono,
exilio que se cobra una parte de mi.

Te pierdo,
me digo mil veces que nunca te tuve.

Me tienes,
cadenas invisibles que no me dejan partir.
©Yair Lira