Él abordó el metro por la primera puerta del primer vagón en el primer instante en que se abrieron las puertas.
Ella abordó el metro apenas por la última puerta del último vagón en el último instante antes de que se cerraran las puertas.
Él, con su casi inquebrantable ética no podía permanecer en los vagones de las señoritas, así que comenzó su trayecto al fondo del tren.
Ella, con su casi infinito miedo no se sentía segura en un vagón lleno de hombres, así que comenzó su trayecto al frente del tren.
Él de veinticuatro años.
Ella con veintitrés.
Él, fanático de los videojuegos, los comics, las computadoras y de Internet.
Ella, lectora de Wilde, Hemingway, Shakespeare, y Poe.
Él, Ingeniero en Sistemas
Ella, Licenciada en Letras Inglesas
Él imparte un taller sobre redes y servidores.
Ella está en un seminario sobre el romanticismo inglés.
Ellos han recorrido ya más de dos vagones.
Él no quiere llegar a descargar el último nivel de ese popular juego en línea.
Ella no quiere llegar a acomodar todos los libros tirados por doquier de su recámara.
Él camina entre las gentes pensando qué va a cenar hoy.
Ella saborea las galletas de granola que compró antes de abordar el vagón.
Él miró a una niña con un libro de Poe.
Ella miró a un niño con un videojuego portátil.
Él de inmediato pensó ella.
Ella de inmediato pensó en él.
Ellos están a un vagón de distancia.
Él se abstrajo en sus pensamientos.
Ella volteó a mirar la propaganda del vagón.
Él se acordó de algo y apresuro el paso.
Ella distraída siguió caminando y no lo vio.
Ellos chocaron distraídamente.
Él se disculpo y comenzó a recoger los libros.
Ella se inclino y comenzó a ayudarlo.
Él leyó su nombre en una de las hojas.
Ella reconoció el reloj que un día le regaló.
Ellos se quedaron fríos y voltearon a mirarse.
—Hola, ¿cómo estás?
—Bien, gracias ¿Y tú?
—También, bien…
El silencio entre los dos se irrumpió con la pareja que estaba a su lado:
—“¿Te arrepientes de algo?”
—“No ¿Tú?”
—“Tampoco”
—“Perdóname, quisiera darte una razón”
—“Hubiera sido una excusa no una razón”
Ellos se identificaron con la pareja a su costado.
Él le sonrió mirándola a los ojos.
Ella se sonrojó y le sonrió también.
—“¿Me regalas el ultimo beso?”
—“Creo que es la discusión más sana que hemos tenido”
—“Siempre dejaste lo mejor para el final”
—“¿Estarás bien?”
—“No creo que importe.”
—“Cuídate mucho”
—“…..”
—“Adiós”
Ellos se apartaron para dejar pasar a la joven de la discusión, y se quedaron callados todo el camino hasta la siguiente estación.
—Aquí me bajo —le dijo ella.
—cuídate mucho —respondió él.
Ella se dio media vuelta y bajó detrás de un joven. Caminaba lenta y veía andar poco a poco al tren, mientras se alejaba el ultimo vagón alzó la mirada y dijo en voz baja:
Te extraño…
Él llegó por su espalda, le tocó el hombro y le dijo:
Yo también…


8 respuestas a “Encuentros”
¡Me gustó! 🙂
Muy buena historia. Llena de recuerdos.
Saludos!!!
yaaaa!!!!!!!!!!!!!!
ya stoy llorando! de nuevo ¬¬ snif, snif…
aún así me suena un poko a tu vida 😛
jajaja kuidate!
bss…
maravilloso lo de la niña con el libro de poe y el niño con el videojuego
voy en busca de tu blog ya
un beso
Wow! de todas las temporadas de HDB esta es la que me ha gustado más!
Será porque no me gusta la sangre =S
Muy lindo!
y me vas a decir que esto no es autobiográfico?
Todos a bordo del tren de la nostalgia!!!!
Hay despedidas, reencuentros y solo el tiempo dirá qué cosas más.
Muy bueno dude. Unos se despidieron otros se encontraron.
Voy a llorar!!!
chaaa! esto está muy fuerte! me gustó mucho