Ahora que he estado recorriendo las paginas de mis escritos, releyendo textos, haciendo caras con unos, llenándome de cringe con otros, y viendo que algunos han logrado mantenerse del lado de mi buena cara con el paso de los años, (esos que me he animado a publicar) y que quizá los regrese a trabajarlos para pulirlos después. He vuelto a verme inmerso repasando soneto tras soneto, fascinado en la manera en que aquellas personas que sí saben de la letras, pueden hacer con la métrica en sus versos.
Los sonetos1 clásicos siempre me han parecido exquisitos ya que dentro de la misma métrica, puedes encontrarlos desde graciosos e irreverentes hasta intensos y solemnes. Escribir poemas así nada mas escribiendo lo que le nace a uno, es sólo el inicio de dedicarse a la poesía. Hay muchísimas cosas en cuanto a las construcciones, métricas y rimas que se deben tomar en consideración para hacer versos mas rigurosos que los versos libres. El verso libre me gusta, nada más y nada menos mi acercamiento a la poesía fue de las letras de Jaime Sabines, su poesía es verso libre. Pero no sólo basta a veces con hacer un buen poema libre, a veces uno tiene el gusto por el rigor de hacerlo bajo los designios de alguna forma poética específica.
En lo que llevo de revisar mis notas no tengo sonetos en forma, sí tengo poemas que están apegados a métricas en sus versos, pero no son propiamente un soneto. Como es el caso de mi poema Condena, que si bien no es un soneto y que tiene unos fallos en la longitud de los versos, (suponían ser las estrofas de 11 y 13 sílabas) trata de apegarse a la métrica en sus construcción.
Escribir poemas con figuras de ese estilo le agregan un grado de dificultad que, al menos personalmente, te ponen a estar buscando maneras mas precisas de expresar lo que quieres, pero no sólo en la metáfora poética, sino en buscar orden en la palabras sinónimos, u otras metáforas para que la idea quepa en el numero específico de sílabas y rimas.
Me he dado de manera personal de escribir sonetos puros y duros, pero en lo que eso pasa, me gustaría compartirles algunos de mis sonetos favoritos, piezas de la literatura que en tan sólo 14 versos, nos entregan un deleite poético.
Antes que nada, si no quieren ir a chutarse el artículo en Wikipedia sobre los sonetos, les explico brevemente. Un soneto clásico en la legua española, es un poema conformado por 14 versos (las líneas del poema) concentradas en 4 estrofas (los grupos de esas líneas con sus rimas). Esas cuatro estrofas las primeras dos son de 4 versos y las últimas dos de 3 versos. Estos versos deben de ser endecasílabos, es decir, que su conteo de sílabas 11 sílabas. Cabe mencionar que se cuentan en métrica poética o fonética y no de manera rigurosa en sílabas. Ademas los versos manejan una rima ABBA ABBA ABA BAB. Esto quiere decir que el final del verso 1 (A) rima con el final del verso 4 (A) y que e final del verso 2 (B) rima con el final del verso 3 (B). Usan las letras para indicar una rima y con que versos rima a lo largo del poema, por eso el ABBA ABBA… uno para cada verso del poema.
Empezando con un soneto de por allá 1602, a manos de Lope de Vega
Soneto 126
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;
no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho ofendido receloso;
huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor süave,
olvidar el provecho, amar el daño;
creer que el cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño,
esto es amor: quien lo probó lo sabe.
—Lope de Vega
Magnífico, la manera en que enunciando palabras, logra la métrica, la rima y la intención del poema. Es un soneto que sigue vigente. Hace algunos años la RAE publicó una serie de videos de actores recitando poesía, y este soneto está en esas declamaciones:
El siguiente soneto, también español pero de alrededor 1930, ahora de la pluma de Federico García Lorca:
Amor de mis entrañas
Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.
El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.
Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.
Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.
—García Lorca
Si interpretamos “espero tu palabra escrita” como que en lugar de que esperamos a que nos escriban que mejor esperamos un correo electrónico o un mensaje de texto o de WhatsApp; también podríamos decir que está vigente. Este soneto tiene un final que personalmente me encanta, “si no vas a escribirme o hablarme o mas metafóricamente no vas a estar, entonces déjame en paz en mi tristeza”, algo así. Este soneto, también estuvo en las publicaciones de la RAE:
Finalmente tenemos un soneto también alrededor de 1930, pero esta vez a manos del genial mexicano José Gorostiza. Este señor tiene uno de los poemas más perrones y que se ha estudiado y se han hecho ensayos y publicaciones, Muerte sin fin. pero eso es tema para otra entrada, el soneto es este:
Ausencia
No te ocultes, amiga, a la mirada.
Mira que no me queda en mi fracaso
otra cosa de ti que el breve paso
con que alumbras mi noche atormentada.
Indiferente, dura o despiadada,
mira la amarga sed en que me abraso,
de beberte total, como en un vaso,
en el fino temblor de una mirada.
Que si al mirar a ti quedara ciego,
los ojos consumidos por tu fuego,
aún así, Lucero, te mirara;
pues en la negra angustia de no verte
¡ay, sólo veo frente a mí a la muerte
contar el tiempo de tu ausencia, avara!
—José Gorostiza
Sólo diré:

Es una pena no tener una declamación de este soneto, hay por ahí del mismo Gorostiza declamando Muerte sin fin, pero de Ausencia, nada.
Este soneto muy metafórico y siento que tiene un tono de voz fuerte con todo y que está en desgracia, el remate final de terminar con avara, le da toda una interpretación que convierte al soneto con un dejo de ira o coraje.


Deja un comentario