Lleno de soledad y de tu ausencia
de insomnes ojos, párpados sin sueño
lleno de interminables laberintos
de paredes oscuras con tu imagen
lleno de no sentir más que vacío
me faltas.
Como piedra al río mi corazón se hunde
en la interminable corriente de tu olvido
sordas las palabras que salen de mi boca
frío el aire en que a bocanadas me asfixio.
Veo la muerte como mi compañera
al desasosiego como mi amigo
la melancolía como mi madre
y de tus ojos ausentes, querida,
como apagados y olvidados soles
soy hijo.
Mendigándole a tu cobarde indiferencia
respiro breve de tu boca hasta mi frente
absolviéndome del tormento de perderte
aunque perderte sea mi eterna penitencia.
© Yair Lira
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